BuscarV

Economía, Política y Sociedad. Reflexiones desde el inconformismo

Enseñar a pensar

Publicado por cesargonzalezcanton en Febrero 29, 2008

César G. Cantón

La influencia de los medios de comunicación en la formación y desarrollo del público júvenil es una cuestión ampliamente debatida y estudiada, desde hace muchos años, en el mundo occidental. Especialmente —aunque no sólo— en el contexto de la relación entre los contenidos pornográficos y violentos que se vuelcan en los medios, y el alarmante aumento de diversas formas de violencia en nuestras sociedades. La sensibilización creciente hacia la violencia de género, recientes actuaciones policiales contra redes de pederastras, ciertos crímenes particularmente truculentos —estoy pensando en los escolares que, hace un par de años, indujeron al suicidio a uno de sus compañeros— sirven cíclicamente en bandeja el debate acerca de los modelos presentados a los jóvenes en los medios de comunicación.

La reiterada intención del Gobierno de poner un poco de orden en la jungla de la “telebasura” es loable, pero quizá lo sea menos la forma en que quiere llevarlo a cabo. A mi modo de ver, el viejo dicho “hecha la ley, hecha la trampa” contiene una profunda verdad: si falta el respeto al público de los profesionales de la comunicación, pierden gran parte de su eficacia las disposiciones legales. No control, sino autocontrol, para tratar al público, parafraseando a Kant, como un fin en sí mismo y no como un medio de consumo.

Esto nos lleva a otra cuestión: se precisa, sí, de un compromiso personal de los profesionales con los valores humanos, pero… ¿cuáles son esos valores? Tan urgente es la necesidad de convencernos de que la mejora de la sociedad sólo puede partir de ese compromiso libremente adquirido, como sacar el debate ético sobre los valores de la burbuja académica e implicar a todos los actores sociales. Quizá un buen comienzo de respuesta sea desde el análisis crítico de las consecuencias indeseadas de algunos valores vigentes, para mejorar su comprensión y vivirlos más adecuadamente. Desde este punto de vista, la tarea de los educadores sería la de formar a los futuros profesionales de la comunicación en el compromiso con los valores: no queremos sólo buenos técnicos, sino personas que quieran hacer mejores a otras personas. En esta labor, se muestra muy conveniente reinventar la cooperación entre todos los actores socializadores, especialmente entre la institución docente y la familia.

Junto a esto, otro aspecto de la tarea crítica —intelectual— de los docentes es la de enseñar y fomentar en los jóvenes el espíritu crítico y el amor a la verdad. La facilidad de acceso, brindada por Internet, a un elevado número de medios de comunicación oficiales y oficiosos, es una estupenda herramienta que el educador debe aprovechar para que los jóvenes aprendan a contrastar la información que les llega por diversos canales. Nunca hasta ahora habíamos tenido a nuestra disposición, de modo tan claro, la posibilidad de una “comprensión informada” (Robert Dahl), que es uno de los pilares de la democracia. Bien entendido que, para alcanzarla, no basta con la mera accesibilidad a los datos. Dice T. S. Elliot en su poema La piedra: “¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?/¿Dónde está el conocimiento que hemos perdido en información?”. Al educador le queda aún el reto más sustantivo: enseñar a interpretar los datos, a relacionarlos unos con otros y a establecer causalidades, a situarlos en su contexto… haciendo ver a los jóvenes que, para formarse una opinión sólida en cualquier tema, se requieren muchas horas de estudio. Que son también horas de libertad.

La tarea del educador en la sociedad mediática parece ingente, y lo es. Sin embargo, no se nos exige que resolvamos los males de la sociedad, sino que hagamos lo que se espera de nosotros. Que no es poco.

 

Publicado en Comunicación, Educación, Política, Ética | Etiquetado: , , , , , | Deja un Comentario »

LAS REFORMAS LABORALES EN ESPAÑA: UN QUEBRADERO DE CABEZA

Publicado por buscarvmembers en Febrero 26, 2008

La situación del mercado de trabajo en España ha sido objeto de múltiples Reformas en los últimos veinte años. Para analizar la efectividad de las Reformas se han realizado muchos estudios que comprobaban la repercusión de éstas en el mercado laboral español El resultado de cada una de ellas ha sido muy distinto y no se puede decir que todas hayan conseguido lo que se proponían.

Los datos demuestran que la Reforma de 1.984 consiguió uno de sus objetivos disminuyendo la tasa de paro. Sin embargo, el crecimiento de la temporalidad de los contratos y la crisis de los 90 afectó al mercado laboral en España y el número de ocupados empieza a disminuir, la tasa de paro aumenta llamativamente en este período a la vez que los contratos indefinidos disminuyen.

La situación exigía una nueva Reforma que se llevó a cabo en 1.994. El principal problema de esta Reforma fue que no contó con el consenso de los distintos agentes sociales, circunstancia que obstaculizó alcanzar los objetivos que perseguía. Así pues, la contratación indefinida no aumentó y la tasa de paro seguía en niveles muy elevados, siempre por encima del 20 %.

En el año 1.997 se realizó la primera Reforma que contó con un amplio consenso social. Los resultados fueron muy positivos: el número de parados disminuyó a la vez que se incrementaron los ocupados, por consiguiente la tasa de paro disminuyó hasta situarse en el 12,9% (según la metodología antigua) y la buena noticia fue que este aumento se apoyó en la contratación indefinida: los contratos indefinidos aumentaron, por primera vez, de una forma importante.

En el año 2.001 se realizó la Cuarta Reforma con la idea de mantener en el tiempo los efectos de la Reforma anterior. Los datos muestran que esta Reforma facilitó al mercado laboral continuar con la recuperación que estaba experimentando. Sin embargo, las medidas de esta Reforma tuvieron menos fuerza que en el periodo anterior: la contratación indefinida y el número de ocupados siguió aumentando, pero a un ritmo menor; el número de parados y la tasa de paro disminuyó, pero también con menos intensidad que en periodos anteriores.

La Reforma de mayo de 2006 no era sino una manera de incentivar la contratación indefinida mediante la conversión de contratos temporales con la fecha límite del 31 de diciembre. El hecho de que tenga fecha de caducidad no deja de sorprenderme: Si es una medida adecuada, ¿por qué ponerle un límite temporal? 

Así pues, desde que se promulgó el Estatuto de los Trabajadores ha habido muchas reformas pero en su mayoría han sido poco efectivas. La razón principal de este fracaso es que no se han tratado los problemas de fondo que tiene el mercado de trabajo español.

La primera cuestión importante es la indemnización por despido, se trata de un aspecto que preocupa mucho a los empresarios y en muchos casos es la causa número de que el número de contratos temporales que se realizan sea muy elevado. Sería conveniente promover alguna medida que fuera encaminada a la reducción de la indemnización por despido, evidentemente la negociación con los sindicatos sería muy dura.

La otra asignatura pendiente es revisar y flexibilizar la movilidad funcional y geográfica de los trabajadores en nuestro país. En este sentido, desarrollar actividades de formación para los trabajadores facilitaría la polivalencia de los trabajadores y, por tanto, la movilidad geográfica de los mismos.

Por último, sería bueno buscar fórmulas en los contratos que realmente acometan los problemas del mercado laboral. Por ejemplo, generar un contrato renovable  de 5 años con una indemnización pactada sería una manera concreta de fomentar la contratación indefinida, o cualquier otra solución que vaya a la raíz del problema. Desde luego, lo que han demostrado los datos, es que las soluciones que sirven para maquillar los datos no son una solución al problema del mercado de trabajo en España.

Publicado en General, Psicología, Recursos Humanos | Deja un Comentario »

OY – YO CORRUPTUS: COMO PRACTICA DE COHESÍON LABORAL

Publicado por buscarvmembers en Enero 30, 2008

Diego Muñoz-Cobo 

Don Matute Enjuto, más que apellido un epíteto del yo Matutino, es arrancado de los parajes del sueño por su beligerante despertador a las 7:35 de la mañana. Tras un carcelario desayuno auto preparado, se dirige parsimonioso a un vagón situado a 25 metros del suelo, donde 300 millones de transeúntes desconocidos se pisan, maúllan y se aglomeran como gatos ante el festín de la sardina. Invisible, como casi siempre, se sienta en la mesa de su departamento y enciende su ordenador, mientras una especie de bostezo presenta sin escrúpulos los encantos de su tímida epiglotis.

Entre el tedio, el infortunio, un café y dos tostadas, fluye la conversación con sus compañeros, todos impertérritos, todos etiquetados, todos autorregulados para tomarse su yo profesional muy seriamente; pues eso es lo digno y eso es lo convincente. A las 12:02 entra en la bandeja del Outlook, un mail del jefe del departamento, Marcos Extravagante, convocando a todo el equipo a una especie de conciliábulo engañoso titulado “ el oy- yo corruptus “ en la nueva sala de juntas. Las palabras de Don Enjuto a su colindante colega, Felisa Martirio, son: “Esto me parece muy raro”. Don Matute y Felisa sospechan, Don Enjuto y Martirio se mantienen expectantes.

Impulsados por el resorte de la curiosidad, aunque engalanados con las chorreras  del disfraz del escéptico, marchan ligeros por los pasillos policromados. Nada más llegar a la sala de juntas, Enjuto y Martirio ven que Marcos se encuentra sentado encima de la kilométrica mesa de juntas balanceado sus pies, sostenidos por el desafío ingrávido de un columpio, mientras que en la solapa de su chaqueta, rayada y descorbata, florece una etiqueta que pone “Retrasado Mental”. A medida que van llegando el resto de los miembros, la sala parece un cóctel epiglótico, donde todas las campanillas se presentan unas a otras, profesional y educadamente, ante la apología en es-finge y encartelada de su distraído jefe. Comienza el discurso de Don extravagante: “Señores creo en estos tiempos que corren nos tomamos nuestro yo con excesiva seriedad, y aunque creo que es un manifiesto certero de responsabilidad, creo que en ciertos momentos una buena dosis de rupturismo y desmitificación, pueden mejorar nuestra imagen laboral, como las relaciones intragrupo de cada uno nosotros. Según veo las cosas, propongo que hoy olvidemos nuestros sobreutilizados nombres de Pila para presentar con elocuencia a nuestro insulto favorito. Es mi deseo, por tanto, que durante el día de hoy, nos dirijamos los unos a los otros por el improperio que más se asemeje a la percepción de nuestro yo, sea por la razón que sea: evocación, desprecio, eufonía; con tal de que desmitifique en la medida de lo posible el yo profesional, aunándoles a todos en  esta especie de Némesis absurda. Para ustedes durante el resto de la jornada seré  el señor retrasado Mental, muchas Gracias”. En este punto, Enjuto, Martirio y el resto de improvistas campanillas sufrían ya un terrible estado de alunizaje lisérgico, que les acabaría por transformar en el Señor Soplagaitas, la señora Cernícala, así como otros tantos insultos absurdos.

Con este narrativo y casi tramposo ejemplo, he pretendido ilustrar una idea que subyace bajo mi consciente desde hace tiempo. La seriedad del yo, que es y debe ser un valor constante y en alza en la línea temporal continúa, al ser  dinamitado y desmitificado,  como medida esporádica, bajo un modelo de aceptación personal, puede favorecer la  cohesión social entre los diferentes miembros de un grupo. En principio, esta ruptura psicológica, como herramienta de cohesión sociológica, tendría un mayor impacto, en aquellos entornos donde el yo esta más limitado, más encasillado y adscrito a unos límites prefijados, como pueden ser los límites de la productividad, en el caso de los entornos laborales. Para su funcionamiento e impacto en el grupo objetivo, debería haber una aceptación unánime de cada uno de los miembros como punto de partida, igualándolos en la sub-denominación del yo profesional, de manera que dicha desfiguración subjetiva  permita una conexión grupal en segundo término. Según me indican mis convicciones, así como un es-bozo de alegato en la charca experimentación, esta práctica no debería limitar, ni corromper el orden laboral prefijado, si tiene lugar como política esporádica, con una separación temporal respecto a la repetición suficiente como para haber permitido de nuevo la solidificación del yo profesional. Así mismo, tampoco debería corromper el orden jerárquico y flujo de poder existente, si el miembro que ostenta dicho poder, también  participa y da credibilidad a la citada política desmitificadora. En definitiva, con este artículo solo he pretendido  esbozar de manera inicial ciertas ideas oscuras que pernoctaban en mi caletre durante los últimos tiempos, que serán continuadas en  próximos artículos.

Publicado en Psicología, Recursos Humanos, Sociología | Etiquetado: , , , , | Deja un Comentario »

La integración de los mercados hipotecarios europeos: una necesidad preeminente

Publicado por guillermobruzonbarreras en Enero 29, 2008

Guillermo Bruzon 

En la actualidad nadie duda de la debilidad del mercado hipotecario. La crisis de liquidez en la que se ve sumida el conjunto de países europeos, como consecuencia de la crisis subprime americana, ha dejado en evidencia la debilidad del mercado hipotecario primario y, sobre todo, del mercado hipotecario secundario. En un mercado financiero, la relevancia que tiene la transparencia por parte de los oferentes de un servicio, y la confianza por parte de los clientes, son dos factores fundamentales para el buen funcionamiento del mismo. Pues bien, el mercado hipotecario tiene carencias en este sentido.

El mercado hipotecario europeo se encuentra fragmentado. Las instituciones financieras, según el país de que se trate, ofrecen productos hipotecarios con características diferentes, la información ofrecida al cliente es también distinta, los costes de transacción soportados por el cliente en proporción con la cuantía del préstamo varían de país a país, y los regímenes fiscales son también diversos. Teniendo en cuenta el inmenso tamaño del mercado hipotecario residencial de la Unión Europea de los 27, cuyo capital vivo a diciembre de 2006 era de 5.714 millones de Euros (un 49,4% en relación con el PIB de la UE-27), y que sólo el 1% de todo ese volumen del mercado hipotecario residencial europeo, son préstamos cuyo prestatario reside en un país europeo, y ha obtenido el préstamo en una oficina bancaria situada en un país europeo distinto al de su origen, parece evidente la falta de integración del mercado en cuestión.

Es cierto que la Comisión Europea ha realizado una serie de esfuerzos para estudiar la viabilidad, los beneficios y los costes de la integración de los mercados primario y secundario hipotecario. Empezando en el 2003, se sucedieron un conjunto de consultas externas e internas hasta culminar en diciembre del 2007 con la publicación de un Libro Blanco sobre la integración del mercado hipotecario europeo. Sin embargo, esto no es más que una declaración de intenciones. Todos conocemos la lentitud o dificultad con la que la Unión Europea lleva a cabo sus regulaciones, pero dado el peso del mercado hipotecario en el conjunto de mercados financieros y la situación actual de pérdida de confianza por parte de los clientes de entidades crediticias, la integración debe comandarse con mayor presteza y determinación.

Es evidente que toda medida propuesta a nivel europeo, debe ofrecer unos beneficios esperados superiores a los posibles costes de llevarla a cabo. Por lo que las medidas proporcionadas deben crear nuevas oportunidades para las entidades de crédito hipotecario a través del acceso a nuevos mercados, así como impulsar la actividad intra-regional a nivel europeo.

En cuanto a los costes del conjunto de medidas integradoras podríamos identificar:

· Costes de llevar a cabo las medidas, derivados de formar al personal para seguir los nuevos procedimientos, elaborar nuevos softwares y realizar nuevos materiales publicitarios.

· Podría haber costes de pérdida de algunos nichos de mercado, sólo en el caso de que algunos productos hipotecarios con determinadas características fuesen prohibidos. Sin embargo, la integración debe llevarse a cabo para que haya pluralidad de productos, y los clientes puedan obtener información sobre sus características y los riegos inherentes. Asimismo no deberían imponerse medidas que persuadiesen a las entidades de crédito, a conceder determinados tipos de productos.

· La estructura y sensibilidad de los ingresos obtenidos por los prestamistas hipotecarios sería diferente de la actual, y deberían tomarse medidas para adecuar la sensibilidad de sus pasivos.

Queda entonces por identificar los beneficios de la integración del mercado hipotecario europeo que favorecerán la competitividad y la eficiencia:

· En primer lugar, se incrementaría la diversidad de productos. Es cierto que existe una gran diversidad de productos hipotecarios a lo largo de la Unión Europea. Sin embargo, la disponibilidad en los mercados domésticos individuales varía. Esto se debe a factores tales como las preferencias de los consumidores, las estrategias de negocio de los prestamistas hipotecarios, las barreras legales que impiden o desincentivan ofrecer determinados productos en ciertos mercados, o por las estrategias de financiación.

· Se facilitaría la oferta de productos intra-regionales europeos y aumentaría las posibilidades de financiación de las entidades de crédito al integrar también el mercado secundario hipotecario.

· Es evidente que ningún mercado puede funcionar de forma eficiente sin la confianza de sus consumidores. Para ganar esta confianza, es preciso que el cliente elija el producto que más se adecúe a sus necesidades, teniendo la posibilidad de obtener información clara, correcta, completa y comparable sobre los diferentes productos hipotecarios.

· Por último, determinadas medidas integradoras, cuyo objetivo principal es aumentar la competitividad entre las entidades de crédito, podrían facilitar la movilidad del cliente, que en la actualidad está disuadido a realizar éstas prácticas por barreras legales o económicas.

Los mercados de crédito representan una parte significativa de la economía europea. Por otra parte, la hipoteca es para muchos ciudadanos la inversión más importante de toda su vida. Y, habiéndose puesto en evidencia la debilidad del mercado primario y secundario hipotecario europeo, hay que considerar la integración del mercado hipotecario europeo como un tema central y de importancia preeminente. La Comisión europea debe trabajar con mayor presteza y los órganos nacionales competentes deben facilitar el proceso, llegando incluso a renunciar a determinadas competencias que tienen adquiridas, para que todos podamos disfrutar cuanto antes de las ventajas de un mercado hipotecario integrado.

Publicado en Finanzas, Sector Inmobiliario | Etiquetado: , , , , | Deja un Comentario »

Creación de dinero versus inflación*

Publicado por josemariaabad en Enero 28, 2008

José María Abad 

Tiempos difíciles se avecinan. La Fed ha perdido los nervios y, con ella, las Bolsas y plazas financieras de medio mundo. La reciente bajada de tipos en 75 puntos básicos, así como las circunstancias en las que se ha llevado a cabo, no han hecho sino transmitir a los mercados financieros internacionales el pánico que parece haberse apoderado de la Autoridad Monetaria estadounidense.

La Fed ha obviado con esta decisión la conditio sine qua non que se supone a todo banquero central: La confianza. Pero ya no es sólo que el principal Banco Central del mundo tome decisiones presa del pánico y, además, lo transmita con claridad meridiana, sino que también parece supeditar el que debería ser su principal objetivo, contener la inflación, a otros que parecen resultarle de mayor interés, como el impulso de las Bolsas en aras a reactivar la actividad económica en los EEUU.

Pues bien, no parece razonable pensar que más liquidez vaya a solucionar una inestabilidad que deriva precisamente de excesos de liquidez. Es más, lo lógico es pensar que la creciente incertidumbre derive en una mayor volatilidad bursátil y que más liquidez, en el mejor de los casos, asiente las bases para nuevas burbujas futuras.

No olvidemos que la Reserva Federal, seguida de cerca por el BCE, lleva inundando de liquidez los mercados desde que, a consecuencia de las crisis de las llamadas puntocom, Greenspan liderase una de las políticas monetarias más agresivas que se recuerdan. Por su parte, el BCE, si bien algo más prudente, tampoco se quedó corto. Los tipos nominales se situaron en niveles tan bajos que los reales eran negativos. ¡Dinero para todos!

Si a esta política monetaria coordinada y tan expansiva le añadimos unos tipos japoneses cercanos al 0% (con el carry trade convirtiéndose en la afición número uno de las mesas de tesorería); un exceso de regulación que ha incentivado el diseño de nuevas formas de financiación y reducido la aversión al riesgo (véanse conduits acumulando cantidades ingentes de derivados sobre crédito y estructurados); y unas inversiones crecientes de los Fondos de Deuda Soberana, obtenemos como resultado un melting pot monetario de proporciones faraónicas. Este cóctel ejerció un efecto multiplicador de la política monetaria en su fase expansiva pero, sin embargo, la ha distorsionado, haciéndola (parcialmente) ineficaz, en su fase contractiva desde 2004.

La liquidez, un poco como la energía, tampoco se destruye (mientras no se drene o los precios se ajusten vía inflación), sino que se transforma. En este sentido, el tsunami de liquidez generado ha tenido su contrapartida en forma de inflación de activos y de desequilibrios exteriores, pero no de inflación strictu sensu. ¿Por qué? Me gustaría decir que gracias a la eficacia de nuestros banqueros centrales, aunque posiblemente haya sido “a pesar” de ellos. En cualquier caso, una parte importante de la ausencia de presiones inflacionistas ha venido explicada (al menos hasta ahora) por un creciente peso de las importaciones procedentes del sudeste asiático que, bien vía outsourcing bien vía relocalización, nos ha permitido reducir los costes de producción.

No obstante, ¿de verdad creían la Fed y el BCE que podían crear dinero, e incentivar su creación, indefinidamente y a cualquier tasa? Lo creyeran o no, el riesgo inflacionista se ha materializado. Crear dinero es relativamente fácil. Veremos ahora.

Pero no acaba ahí la cosa. Las perspectivas vienen agravadas, si cabe, por un progresivo deterioro del mercado de la vivienda que, pese a haber sido una palanca clave de crecimiento, ha sido también uno de los activos más afectados por esos excesos de liquidez (housing bubble) El peso que la construcción residencial tiene en las economías occidentales, medido tanto en % de PIB como en número de empleados, es el verdadero driver que puede conducirnos a una recesión. Lo último que necesitamos es una recesión con inflación (estanflación), aunque, eso sí, parezca el escenario más plausible.

Por ahora, lo único que cabe esperar es que el BCE continúe esa prudencia que le ha venido distinguiendo de la Fed, y que, al no tener los mismos objetivos que ésta respecto al empleo, mantenga la calma y se centre en contener la inflación a toda costa. Al fin y al cabo, a diferencia de los EEUU, en la Zona Euro no hay unas elecciones que ganar que nos inviten a aplazar la recesión, aún a costa de inyectar más liquidez y hacerla más larga y más profunda cuando llegue.

*Este artículo fue publicado en Cinco Días el 24-01-2008: http://www.cincodias.com/articulo/opinion/Creacion/dinero/versus/inflacion/cdsopi/20080124cdscdiopi_6/Tes/

Publicado en Economía | Etiquetado: , , , , , , | Deja un Comentario »

Mitos sobre rentabilidad en el mercado bursátil

Publicado por vicentejbermejoboixareu en Enero 28, 2008

Vicente J. Bermejo 

A menudo, escuchamos afirmaciones como: “a largo plazo siempre es mejor invertir en Bolsa que en renta fija”, “para obtener más rentabilidad hay que asumir más riesgo”, “el ROE es la rentabilidad para los accionistas”, “las empresas pequeñas proporcionan una mayor rentabilidad”… y otras muchas que en nuestra sociedad están generalmente aceptadas, pero que no son más que el resultado de un profundo desconocimiento sobre la realidad bursátil.

“A largo plazo siempre es mejor invertir en Bolsa que en renta fija”

En el periodo 1998-2007, no sólo no se ha creado valor para los accionistas del IBEX 35, sino que se ha destruido valor por un montante aproximado de 12.000 millones de €. En pocas palabras, esto quiere decir, que teniendo en cuenta el riesgo que supone la Bolsa, hubiéramos obtenido mayor rentabilidad invirtiendo nuestro dinero en bonos del Estado a 10 años, que invirtiéndolo en el IBEX 35. En primer lugar, es importante aclarar conceptos sobre lo que implica destrucción de valor. Una empresa crea valor cuando la diferencia entre la rentabilidad para los accionistas y la rentabilidad exigida, es superior a cero. La creación de valor en un periodo se mide como la capitalización al principio del periodo multiplicada por la diferencia entre la rentabilidad para los accionistas y la rentabilidad exigida. Por un lado, la rentabilidad para los accionistas se calcula a partir del aumento de la capitalización en un periodo, sumando dividendos, y ajustando el resultado a ampliaciones de capital y otros cambios temporales. Por otro lado, la rentabilidad exigida se compone de una prima de riesgo por participar en Bolsa y del interés que se generaría invirtiendo en bonos del Estado a 10 años.

“Para obtener más rentabilidad hay que asumir más riesgo”

La idea de rentabilidad y riesgo como directamente proporcionales es una afirmación que incluso en la universidad o en el mundo académico se considera un hecho. Aún así, esta ley no siempre se cumple. Al contrario, en el mercado bursátil día a día observamos como “valores refugio” o “valores teóricamente seguros” (Santander, Iberdrola, BBVA…) se desploman mientras otros que se suponen arriesgados, se mantienen o incluso se revalorizan. Una medida del riesgo de las acciones es la volatilidad, que mide la variabilidad de la rentabilidad de las acciones. En el anexo, se muestra como la volatilidad y la rentabilidad anual media para los accionistas de las 71 empresas que se han mantenido en el mercado continuo desde 1992, no guarda en absoluto esta relación.

“El ROE es la rentabilidad para los accionistas”

El ROE es un ratio contable, que se calcula como el cociente del beneficio del ejercicio y los recursos propios. No llego a entender qué relación guarda esto con la rentabilidad de los accionistas, que ya hemos explicado cómo se calcula, y se basa en el aumento del precio de la acción en el periodo, y los dividendos percibidos. Se trata de una grave confusión comparar el beneficio contable, con cambios en el precio de la acción, que deriva principalmente de expectativas del mercado, así como con los dividendos repartidos, que suelen suponer un porcentaje de beneficios y están supeditados a decisiones financiero-económicas de la empresa.

“Las empresas pequeñas proporcionan una mayor rentabilidad”

Analizando las 71 empresas que se han mantenido en el mercado continuo en el periodo 1993-2007, si dividiéramos estas empresas en 5 grupos atendiendo a su capitalización, el grupo de las pequeñas sería notoriamente el menos rentable. De las 12 empresas con peor rentabilidad, 7 pertenecerían al grupo de menor capitalización. De las 10 empresas con mayor rentabilidad, no habría ninguna del grupo de menor capitalización. Por último, si atendiéramos al criterio de creación de valor, en los últimos 5 años Telefónica y el Banco Santander han sido las empresas que han creado mayor valor para sus accionistas y, como es sabido, estas dos empresas son las de mayor capitalización de nuestro mercado.

Con este artículo, mi intención es dejar constancia de que en el ámbito bursátil, no debemos dejarnos influir por creencias generalmente aceptadas, sino que debemos atenernos a la suspicacia, aunque también quiero aclarar que no tengo por objeto corregir o enjuiciar a nadie, sino compartir mis criterios y convicciones. Por ello, para terminar, quiero citar una frase del gran maestro especulador André Kostolany: “No sirve para nada proclamar la verdad en economía o recomendar cosas útiles. Es la mejor manera de hacerse enemigos.”

anexo.pdf

Publicado en Finanzas | Deja un Comentario »

La tecnología en la sociedad del siglo XXI

Publicado por buscarvmembers en Enero 28, 2008

Carlos Estévez 

 

Si preguntamos a nuestro alrededor si la tecnología tiene algún impacto en la vida cotidiana y si este es significativo la respuesta será, casi con total seguridad, afirmativa. Pero, ¿en qué medida ha impactado?, ¿cuál es el papel que va jugar en la sociedad?, ¿se ha agotado la influencia de la tecnología? Sé que puede sonar ligeramente pretencioso hablar del papel o los papeles que va a tener la tecnología en este siglo, pero no lo seré más que otros que se han parapetado detrás de su particular bola de cristal con cierta periodicidad con la intención de atisbar el panorama que vamos a encontrar en nuestro camino en los próximos años. Al fin y al cabo, las estas visiones activas de la realidad son las que han transformado históricamente nuestra sociedad y a ellas, a sus éxitos y a sus fracasos, debemos una parte de lo que somos.

En estos últimos días hemos venido escuchando, leyendo y viendo como los líderes de la humanidad reunidos en Davos exponen los problemas a los que se enfrentan nuestras sociedades, plantean nuevos retos y proponen distintas recetas a diferentes problemas. Nada nuevo en este extremo. De entre todos los temas tratados, se ha resaltado en algunos medios cómo algunos integrantes de este panel abogaban por un ‘capitalismo agradable’ o por un ‘capitalismo creativo’ como solución a los graves desequilibrios sociales y económicos de nuestro planeta. La tecnología ha aparecido aquí – en la persona de Bill Gates – como un canalizador e impulsor de esa creatividad capitalista. Y, en este sentido, ¿cuál es la realidad de la tecnología en la vida de los ciudadanos?

Gates ha hablado repetidas veces sobre el papel de la tecnología, y, más concretamente, de la tecnología digital en nuestra sociedad. Y habla de esta era como una revolución permanente. Es evidente que la llamada ‘era digital’ ha cambiado muchos elementos de la humanidad. En este punto podríamos citar algunos: las empresas, la propiedad, el consumo, el uso del tiempo, la información, la cultura, las relaciones humanas.

Efectivamente, la tecnología ha cambiado la manera de hacer negocios, ha creado nuevos negocios, y ha posibilitado que sus operaciones discurran de una forma exponencialmente eficiente. Las empresas tienen la posibilidad de mejorar sustantivamente sus procedimientos, de conocer mejor a sus clientes, de definir mejor sus productos.

También ha transformado la forma en que vivimos. Y lo ha hecho en distintas líneas. Por una parte, ha cambiado lo que consumimos: tenemos más y mejores productos, son más baratos, se muestran más accesibles y podemos conocer mucho más de los mismos, de sus alternativas, de sus precios. Tenemos más información y podemos organizar nuestras relaciones de una manera diferente. Hay nuevas formas de arte y el arte se ha transformado – no hay más que ver la arquitectura, la música, etc. Además, la tecnología ha cambiado la forma de usar el tiempo. Se ha convertido en un uso en sí. No simplemente un facilitador.

Un aspecto muy interesante en el análisis del efecto real de la tecnología sobre la sociedad es el poder. El poder considerado como tal en sus distintos ámbitos, con su estructuración y sus atribuciones. Pienso, y esta es una idea a la que dedicaré una explicación mucho más pormenorizada, que la tecnología ha cambiado de forma radical el poder en nuestra sociedad. Lo ha cambiado en las formas de gobierno, en las formas de control al gobierno, en las formas de relación humana que se ordenan a la organización de la sociedad. Todo esto, al menos de una forma incoada o posibilista. ¿En qué sentido? En el sentido de que creo que asistimos a un proceso progresivo de recuperación de poder por parte del individuo. Es lo que se puede denominar micropoder, por contraposición al poder tradicionalmente entendido como el ostentado por los gobiernos o por otras grandes estructuras supraindividuales.

Y llegados a este punto, pienso que sí se puede hablar de que ha habido una revolución que ha dado lugar a una era digital. Esa revolución existió, y, hasta cierto punto, existe todavía, pero finalizará como tal revolución dando paso a la difusión de sus concepciones, a la aplicación de sus avances y al sufrimiento de sus defectos. Por tanto, no cabe hablar de una revolución permanente, lo que, stricto sensu, sería una contradicción en los términos.

 Si bien podemos afirmar que la difusión de la tecnología ha sido masiva, también podemos constatar que le queda un largo camino por recorrer. No podemos olvidar que la inmensa mayoría del desarrollo tecnológico se concentra en muy pocas áreas geográficas y de población, justamente las que comprenden un mayor desarrollo económico. Es verdad que hay más de un millardo de ordenadores en el mundo, pero somos seis millardos y medio; la difusión de los dispositivos de tecnología móvil es vertiginosa. Por eso, podemos asegurar que hay mucho espacio para la difusión hacia nuevas personas, hacia nuevos ciudadanos, al tiempo que se sigue mejorando, profundizando e innovando en aquellos terrenos ya conquistados y para aquellos que ya pueden disponer de uso. Y, ¿qué condicionantes nos vamos a encontrar?

El protagonismo y el desarrollo de la tecnología en los próximos años va a estar decisivamente condicionado por varios elementos, entre los que destacaría dos: el acceso y la confianza. Digamos que siempre va a moverse en un terreno de juego en el que juegan otros jugadores y con distintos objetivos que delimitan los cauces de los impactos.

Finalmente, es difícil aventurar cuáles son las líneas maestras dentro la cuáles se va a mover la tecnología digital. Sin embargo, pienso que hay cinco que merecen ser destacadas: integración, movilidad, cooperación/competencia, velocidad y tamaño. Y son destacables porque responden a las necesidades de los ciudadanos, a las posibilidades inherentes a los desarrollos existentes y a la visión de los negocios que tienen los empresarios.

 Tanto los condicionamientos como las líneas maestras que acabo de apuntar, dibujan los distintos papeles que va a tener la tecnología en los distintos ámbitos de la sociedad del siglo XXI. A describir los mismos me dedicaré en las próximas entregas.

Publicado en Economía, General, Política, Sociedad | Etiquetado: , , , , , , | 2 Comentarios »

Libertad y distribución de bienes

Publicado por cesargonzalezcanton en Enero 28, 2008

César G. Cantón

Es habitual oir que la libertad que ha de estar presente en una economía de mercado es, como dice Mises, aquella “esfera en la que el agente está en posición de elegir entre modos alternativos de acción”. Dejemos al margen si lo que viene a continuación sería suscrito enteramente por Mises. Nos servimos de su definición para introducir una comprensión de la libertad y su relación con el mercado bastante generalizada: el mercado se encarga de proveer bienes, y cada cual elige aquellos que satisfacen sus preferencias, así como los medios que le parecen más convenientes para alcanzarlos. Se trata de un planteamiento exclusivamente “welfarista”, en el que la libertad es sólo el medio de la distribución de recursos en el mercado. Se entiende entonces que la libertad es, básicamente, libertad de elección. Y que, por tanto, de cuantas más opciones se disponga más libre se es. Por otro lado, la eficiencia óptima del mercado depende de que cada persona tenga lo que desea sin dejar a otra peor de lo que estaba (equilibrio paretiano).

A Amartya Sen, sin embargo, le parece que el equilibrio paretiano no implica, de por sí, que la distribución de recursos sea la más adecuada. Y esto por lo menos en dos sentidos:

- que, por ejemplo, distribuciones de salarios muy injustas pueden cumplir la condición de optimalidad;

- y que el mercado sólo distribuye utilidades, esto es, bienes que las personas desean.

Sin embargo, dice Sen, el deseo puede ser un reflejo muy inadecuado de la utilidad real de lo que se desea. Sen aduce para ello, entre otros, el argumento de “las pequeñas dádivas”: el horizonte de expectativas de las personas muy pobres es tan estrecho que se consideran felices con mucho menos de lo necesario para llevar una vida digna. De modo similar, las personas que viven bajo una tiranía pueden conformarse con cosas diferentes de las que valorarían activamente, o tienen una razón para valorar. En su artículo “Sour Grapes” Elster ha descrito también este fenómeno –por otra parte, de experiencia común- con ayuda de la fábula de la zorra y las uvas, denominándolo adaptative preferences.

Para que se alcanzara una distribución óptima de recursos, dice Sen, habría que abandonar la concepción welfarista del mercado. Éste debería no sólo promocionar bienes, sino también libertades. Para ello la libertad debe verse como algo, no supuesto, sino cuyo ejercicio el mercado puede facilitar o hacer más difícil. Esto pasa por tener una visión más realista de la libertad humana, que es lo que Sen pretende ofrecer con su teoría de las capabilities.

En ella Sen examina la libertad de elección desde los dos aspectos de cualquier decisión: el menú de opciones y el proceso mismo de decidir. En relación con el primero considera que las opciones no son algo abstracto, sino que dependen de nuestras capacidades reales de actuar (opportunity aspect). Respecto al segundo, que no valoramos sólo tener opciones, sino el acto mismo de poder decidir (process aspect).

¿Tenemos la oportunidad de hacer lo que queramos, de satisfacer tal o cual preferencia? Dependerá de nuestras capacidades. Sen aporta su famoso ejemplo de la persona sana y la paralítica: el mercado hace poco al distribuirles la misma cantidad de bienes, porque las utilidades derivadas de ellos están situados en el “espacio” de su capacidad real de consumirlos/usarlos. De igual modo, como muestra el argumento de las “pequeñas dádivas” las preferencias han de ser juzgadas en el espacio de la libertad real: podemos suponer que, en la esclavitud de la pobreza, las preferencias no serán por decirlo así realmente “objetivas”.

Por otro lado, el mercado debe promover que el agente tenga en sus manos los resortes del control. El aspecto procesual señala a que el hecho de sentir que se es libre es importante; esto se pone enormemente de manifiesto, por ejemplo, en personas que han vivido bajo un sistema totalitario.

Las políticas mercantiles tienden a hacerlo bien en relación con el aspecto procesual, sobre todo en cuanto a la inmunidad frente a la interferencia de otros; por ejemplo, en la medida en que la economía de mercado exige un entorno democrático con instituciones sólidas, o en que tiende a la eliminación de los monopolios. Sin embargo, no sucede lo mismo con el aspecto de oportunidad. Posiblemente una razón es que la atención a las capacidades nos introduce en un terreno aparentemente más “subjetivo” y menos adaptable a análisis cuantitativos orientados a la predicción. No obstante, las propuestas de Sen y otros ya están siendo recogidas progresivamente por la ONU en la elaboración de sus índices de desarrollo, desde el primitivo “renta per cápita”, pasando por el “nivel de vida”, hasta el actual “calidad de vida”. Este último hace hincapié en que un sistema económico debe fomentar libertades tales como la de pensamiento y expresión, u otras necesarias para desarrollar el potencial humano de las personas (cfr. www.unpd.org).

Es de esperar que, al ser una visión de la libertad más real, el sacrificio de la capacidad estadística se vea compensado por una mejor comprensión del comportamiento del agente económico, y un encaje sin fricciones con la ética y política.

Publicado en Economía, Libertad, Política, Ética | Etiquetado: , , , , , , | Deja un Comentario »