Mitos sobre rentabilidad en el mercado bursátil
Publicado por vicentejbermejoboixareu en Enero 28, 2008
Vicente J. Bermejo
A menudo, escuchamos afirmaciones como: “a largo plazo siempre es mejor invertir en Bolsa que en renta fija”, “para obtener más rentabilidad hay que asumir más riesgo”, “el ROE es la rentabilidad para los accionistas”, “las empresas pequeñas proporcionan una mayor rentabilidad”… y otras muchas que en nuestra sociedad están generalmente aceptadas, pero que no son más que el resultado de un profundo desconocimiento sobre la realidad bursátil.
“A largo plazo siempre es mejor invertir en Bolsa que en renta fija”
En el periodo 1998-2007, no sólo no se ha creado valor para los accionistas del IBEX 35, sino que se ha destruido valor por un montante aproximado de 12.000 millones de €. En pocas palabras, esto quiere decir, que teniendo en cuenta el riesgo que supone la Bolsa, hubiéramos obtenido mayor rentabilidad invirtiendo nuestro dinero en bonos del Estado a 10 años, que invirtiéndolo en el IBEX 35. En primer lugar, es importante aclarar conceptos sobre lo que implica destrucción de valor. Una empresa crea valor cuando la diferencia entre la rentabilidad para los accionistas y la rentabilidad exigida, es superior a cero. La creación de valor en un periodo se mide como la capitalización al principio del periodo multiplicada por la diferencia entre la rentabilidad para los accionistas y la rentabilidad exigida. Por un lado, la rentabilidad para los accionistas se calcula a partir del aumento de la capitalización en un periodo, sumando dividendos, y ajustando el resultado a ampliaciones de capital y otros cambios temporales. Por otro lado, la rentabilidad exigida se compone de una prima de riesgo por participar en Bolsa y del interés que se generaría invirtiendo en bonos del Estado a 10 años.
“Para obtener más rentabilidad hay que asumir más riesgo”
La idea de rentabilidad y riesgo como directamente proporcionales es una afirmación que incluso en la universidad o en el mundo académico se considera un hecho. Aún así, esta ley no siempre se cumple. Al contrario, en el mercado bursátil día a día observamos como “valores refugio” o “valores teóricamente seguros” (Santander, Iberdrola, BBVA…) se desploman mientras otros que se suponen arriesgados, se mantienen o incluso se revalorizan. Una medida del riesgo de las acciones es la volatilidad, que mide la variabilidad de la rentabilidad de las acciones. En el anexo, se muestra como la volatilidad y la rentabilidad anual media para los accionistas de las 71 empresas que se han mantenido en el mercado continuo desde 1992, no guarda en absoluto esta relación.
“El ROE es la rentabilidad para los accionistas”
El ROE es un ratio contable, que se calcula como el cociente del beneficio del ejercicio y los recursos propios. No llego a entender qué relación guarda esto con la rentabilidad de los accionistas, que ya hemos explicado cómo se calcula, y se basa en el aumento del precio de la acción en el periodo, y los dividendos percibidos. Se trata de una grave confusión comparar el beneficio contable, con cambios en el precio de la acción, que deriva principalmente de expectativas del mercado, así como con los dividendos repartidos, que suelen suponer un porcentaje de beneficios y están supeditados a decisiones financiero-económicas de la empresa.
“Las empresas pequeñas proporcionan una mayor rentabilidad”
Analizando las 71 empresas que se han mantenido en el mercado continuo en el periodo 1993-2007, si dividiéramos estas empresas en 5 grupos atendiendo a su capitalización, el grupo de las pequeñas sería notoriamente el menos rentable. De las 12 empresas con peor rentabilidad, 7 pertenecerían al grupo de menor capitalización. De las 10 empresas con mayor rentabilidad, no habría ninguna del grupo de menor capitalización. Por último, si atendiéramos al criterio de creación de valor, en los últimos 5 años Telefónica y el Banco Santander han sido las empresas que han creado mayor valor para sus accionistas y, como es sabido, estas dos empresas son las de mayor capitalización de nuestro mercado.
Con este artículo, mi intención es dejar constancia de que en el ámbito bursátil, no debemos dejarnos influir por creencias generalmente aceptadas, sino que debemos atenernos a la suspicacia, aunque también quiero aclarar que no tengo por objeto corregir o enjuiciar a nadie, sino compartir mis criterios y convicciones. Por ello, para terminar, quiero citar una frase del gran maestro especulador André Kostolany: “No sirve para nada proclamar la verdad en economía o recomendar cosas útiles. Es la mejor manera de hacerse enemigos.”