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Economía, Política y Sociedad. Reflexiones desde el inconformismo

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LAS REFORMAS LABORALES EN ESPAÑA: UN QUEBRADERO DE CABEZA

Publicado por buscarvmembers en Febrero 26, 2008

La situación del mercado de trabajo en España ha sido objeto de múltiples Reformas en los últimos veinte años. Para analizar la efectividad de las Reformas se han realizado muchos estudios que comprobaban la repercusión de éstas en el mercado laboral español El resultado de cada una de ellas ha sido muy distinto y no se puede decir que todas hayan conseguido lo que se proponían.

Los datos demuestran que la Reforma de 1.984 consiguió uno de sus objetivos disminuyendo la tasa de paro. Sin embargo, el crecimiento de la temporalidad de los contratos y la crisis de los 90 afectó al mercado laboral en España y el número de ocupados empieza a disminuir, la tasa de paro aumenta llamativamente en este período a la vez que los contratos indefinidos disminuyen.

La situación exigía una nueva Reforma que se llevó a cabo en 1.994. El principal problema de esta Reforma fue que no contó con el consenso de los distintos agentes sociales, circunstancia que obstaculizó alcanzar los objetivos que perseguía. Así pues, la contratación indefinida no aumentó y la tasa de paro seguía en niveles muy elevados, siempre por encima del 20 %.

En el año 1.997 se realizó la primera Reforma que contó con un amplio consenso social. Los resultados fueron muy positivos: el número de parados disminuyó a la vez que se incrementaron los ocupados, por consiguiente la tasa de paro disminuyó hasta situarse en el 12,9% (según la metodología antigua) y la buena noticia fue que este aumento se apoyó en la contratación indefinida: los contratos indefinidos aumentaron, por primera vez, de una forma importante.

En el año 2.001 se realizó la Cuarta Reforma con la idea de mantener en el tiempo los efectos de la Reforma anterior. Los datos muestran que esta Reforma facilitó al mercado laboral continuar con la recuperación que estaba experimentando. Sin embargo, las medidas de esta Reforma tuvieron menos fuerza que en el periodo anterior: la contratación indefinida y el número de ocupados siguió aumentando, pero a un ritmo menor; el número de parados y la tasa de paro disminuyó, pero también con menos intensidad que en periodos anteriores.

La Reforma de mayo de 2006 no era sino una manera de incentivar la contratación indefinida mediante la conversión de contratos temporales con la fecha límite del 31 de diciembre. El hecho de que tenga fecha de caducidad no deja de sorprenderme: Si es una medida adecuada, ¿por qué ponerle un límite temporal? 

Así pues, desde que se promulgó el Estatuto de los Trabajadores ha habido muchas reformas pero en su mayoría han sido poco efectivas. La razón principal de este fracaso es que no se han tratado los problemas de fondo que tiene el mercado de trabajo español.

La primera cuestión importante es la indemnización por despido, se trata de un aspecto que preocupa mucho a los empresarios y en muchos casos es la causa número de que el número de contratos temporales que se realizan sea muy elevado. Sería conveniente promover alguna medida que fuera encaminada a la reducción de la indemnización por despido, evidentemente la negociación con los sindicatos sería muy dura.

La otra asignatura pendiente es revisar y flexibilizar la movilidad funcional y geográfica de los trabajadores en nuestro país. En este sentido, desarrollar actividades de formación para los trabajadores facilitaría la polivalencia de los trabajadores y, por tanto, la movilidad geográfica de los mismos.

Por último, sería bueno buscar fórmulas en los contratos que realmente acometan los problemas del mercado laboral. Por ejemplo, generar un contrato renovable  de 5 años con una indemnización pactada sería una manera concreta de fomentar la contratación indefinida, o cualquier otra solución que vaya a la raíz del problema. Desde luego, lo que han demostrado los datos, es que las soluciones que sirven para maquillar los datos no son una solución al problema del mercado de trabajo en España.

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La tecnología en la sociedad del siglo XXI

Publicado por buscarvmembers en Enero 28, 2008

Carlos Estévez 

 

Si preguntamos a nuestro alrededor si la tecnología tiene algún impacto en la vida cotidiana y si este es significativo la respuesta será, casi con total seguridad, afirmativa. Pero, ¿en qué medida ha impactado?, ¿cuál es el papel que va jugar en la sociedad?, ¿se ha agotado la influencia de la tecnología? Sé que puede sonar ligeramente pretencioso hablar del papel o los papeles que va a tener la tecnología en este siglo, pero no lo seré más que otros que se han parapetado detrás de su particular bola de cristal con cierta periodicidad con la intención de atisbar el panorama que vamos a encontrar en nuestro camino en los próximos años. Al fin y al cabo, las estas visiones activas de la realidad son las que han transformado históricamente nuestra sociedad y a ellas, a sus éxitos y a sus fracasos, debemos una parte de lo que somos.

En estos últimos días hemos venido escuchando, leyendo y viendo como los líderes de la humanidad reunidos en Davos exponen los problemas a los que se enfrentan nuestras sociedades, plantean nuevos retos y proponen distintas recetas a diferentes problemas. Nada nuevo en este extremo. De entre todos los temas tratados, se ha resaltado en algunos medios cómo algunos integrantes de este panel abogaban por un ‘capitalismo agradable’ o por un ‘capitalismo creativo’ como solución a los graves desequilibrios sociales y económicos de nuestro planeta. La tecnología ha aparecido aquí – en la persona de Bill Gates – como un canalizador e impulsor de esa creatividad capitalista. Y, en este sentido, ¿cuál es la realidad de la tecnología en la vida de los ciudadanos?

Gates ha hablado repetidas veces sobre el papel de la tecnología, y, más concretamente, de la tecnología digital en nuestra sociedad. Y habla de esta era como una revolución permanente. Es evidente que la llamada ‘era digital’ ha cambiado muchos elementos de la humanidad. En este punto podríamos citar algunos: las empresas, la propiedad, el consumo, el uso del tiempo, la información, la cultura, las relaciones humanas.

Efectivamente, la tecnología ha cambiado la manera de hacer negocios, ha creado nuevos negocios, y ha posibilitado que sus operaciones discurran de una forma exponencialmente eficiente. Las empresas tienen la posibilidad de mejorar sustantivamente sus procedimientos, de conocer mejor a sus clientes, de definir mejor sus productos.

También ha transformado la forma en que vivimos. Y lo ha hecho en distintas líneas. Por una parte, ha cambiado lo que consumimos: tenemos más y mejores productos, son más baratos, se muestran más accesibles y podemos conocer mucho más de los mismos, de sus alternativas, de sus precios. Tenemos más información y podemos organizar nuestras relaciones de una manera diferente. Hay nuevas formas de arte y el arte se ha transformado – no hay más que ver la arquitectura, la música, etc. Además, la tecnología ha cambiado la forma de usar el tiempo. Se ha convertido en un uso en sí. No simplemente un facilitador.

Un aspecto muy interesante en el análisis del efecto real de la tecnología sobre la sociedad es el poder. El poder considerado como tal en sus distintos ámbitos, con su estructuración y sus atribuciones. Pienso, y esta es una idea a la que dedicaré una explicación mucho más pormenorizada, que la tecnología ha cambiado de forma radical el poder en nuestra sociedad. Lo ha cambiado en las formas de gobierno, en las formas de control al gobierno, en las formas de relación humana que se ordenan a la organización de la sociedad. Todo esto, al menos de una forma incoada o posibilista. ¿En qué sentido? En el sentido de que creo que asistimos a un proceso progresivo de recuperación de poder por parte del individuo. Es lo que se puede denominar micropoder, por contraposición al poder tradicionalmente entendido como el ostentado por los gobiernos o por otras grandes estructuras supraindividuales.

Y llegados a este punto, pienso que sí se puede hablar de que ha habido una revolución que ha dado lugar a una era digital. Esa revolución existió, y, hasta cierto punto, existe todavía, pero finalizará como tal revolución dando paso a la difusión de sus concepciones, a la aplicación de sus avances y al sufrimiento de sus defectos. Por tanto, no cabe hablar de una revolución permanente, lo que, stricto sensu, sería una contradicción en los términos.

 Si bien podemos afirmar que la difusión de la tecnología ha sido masiva, también podemos constatar que le queda un largo camino por recorrer. No podemos olvidar que la inmensa mayoría del desarrollo tecnológico se concentra en muy pocas áreas geográficas y de población, justamente las que comprenden un mayor desarrollo económico. Es verdad que hay más de un millardo de ordenadores en el mundo, pero somos seis millardos y medio; la difusión de los dispositivos de tecnología móvil es vertiginosa. Por eso, podemos asegurar que hay mucho espacio para la difusión hacia nuevas personas, hacia nuevos ciudadanos, al tiempo que se sigue mejorando, profundizando e innovando en aquellos terrenos ya conquistados y para aquellos que ya pueden disponer de uso. Y, ¿qué condicionantes nos vamos a encontrar?

El protagonismo y el desarrollo de la tecnología en los próximos años va a estar decisivamente condicionado por varios elementos, entre los que destacaría dos: el acceso y la confianza. Digamos que siempre va a moverse en un terreno de juego en el que juegan otros jugadores y con distintos objetivos que delimitan los cauces de los impactos.

Finalmente, es difícil aventurar cuáles son las líneas maestras dentro la cuáles se va a mover la tecnología digital. Sin embargo, pienso que hay cinco que merecen ser destacadas: integración, movilidad, cooperación/competencia, velocidad y tamaño. Y son destacables porque responden a las necesidades de los ciudadanos, a las posibilidades inherentes a los desarrollos existentes y a la visión de los negocios que tienen los empresarios.

 Tanto los condicionamientos como las líneas maestras que acabo de apuntar, dibujan los distintos papeles que va a tener la tecnología en los distintos ámbitos de la sociedad del siglo XXI. A describir los mismos me dedicaré en las próximas entregas.

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